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Cuidado de la piel

Cada cuánto hay que exfoliar la piel (y cómo hacerlo bien)

Por Patricia Fernández Díaz·Lectura 7 min·Actualizado en agosto de 2026

Exfoliar es uno de esos pasos que, bien hecho, deja la piel más suave, luminosa y receptiva al resto de la rutina. Mal hecho, en cambio, puede irritarla, resecarla o volverla más reactiva. La clave no es exfoliar mucho, sino exfoliar con criterio: elegir el método adecuado y respetar la frecuencia que tu piel necesita. Vamos a ver cada cuánto exfoliar la piel según tu tipo y cómo hacerlo sin pasarte.

Qué es exfoliar y por qué importa

La piel se renueva sola: sus capas más superficiales van acumulando células muertas que, con el tiempo, apagan el rostro y pueden obstruir los poros. Exfoliar consiste en ayudar a retirar esas células muertas para dejar a la vista una piel más lisa y uniforme.

Al hacerlo, el rostro se ve más luminoso y los productos que aplicas después —tu sérum o tu crema hidratante— penetran mejor. El problema es que la barrera cutánea, esa capa que protege la piel y retiene el agua, es delicada. Si exfolias en exceso, la debilitas y consigues justo lo contrario de lo que buscas.

En una frase: exfoliar ayuda a renovar la piel y a que absorba mejor tus cuidados, pero solo si respetas su ritmo y no abusas de la frecuencia.

Exfoliación física vs química

Aquí es donde mucha gente se pierde. Hay dos grandes formas de exfoliar, y elegir la adecuada marca casi toda la diferencia.

Exfoliación física (o mecánica)

Es la de toda la vida: un producto con partículas o una textura granulada que, al masajear, arrastra las células muertas por fricción. También entran aquí las esponjas o los cepillos suaves. Es directa y da sensación inmediata de piel limpia.

Su inconveniente es que, si el grano es grueso o frotas con fuerza, puede resultar abrasiva y crear microdesgarros en pieles finas o sensibles. La técnica importa tanto como el producto: siempre con suavidad, nunca a presión.

Exfoliación química

En lugar de frotar, disuelve la unión entre las células muertas mediante ácidos suaves. Suena agresivo por el nombre, pero bien formulada suele ser más respetuosa que un exfoliante de grano grueso, porque no hay fricción. Los dos grandes grupos son los AHA y los BHA:

Idea clave: "químico" no significa agresivo ni artificial. Es simplemente exfoliar sin frotar, dejando que el activo haga el trabajo por ti.

La opción enzimática, la más suave

Existe un tercer camino, a menudo el favorito de las pieles sensibles: la exfoliación enzimática. Usa enzimas, normalmente de origen vegetal (de frutas como la papaya o la piña), que "digieren" con delicadeza las células muertas sin ácidos fuertes ni fricción.

Es la más amable de las tres y una buena puerta de entrada si nunca has exfoliado o si tu piel se irrita con facilidad. Actúa poco a poco, sin ese efecto inmediato del grano, pero cuida mucho más la barrera cutánea.

Cada cuánto exfoliar según tu tipo de piel

No existe una única respuesta válida para todo el mundo. La frecuencia ideal depende de tu tipo de piel, del método que uses y de cómo reacciona tu rostro. Si no tienes claro en qué grupo estás, te ayudará leer cómo saber tu tipo de piel antes de decidir nada.

Como orientación general, una o dos veces por semana suele ser suficiente para la mayoría de las pieles. A partir de ahí, cada tipo tiene sus matices:

Tabla de frecuencia por tipo de piel

Esta guía rápida te sirve como punto de partida. Recuerda que son orientaciones: tu piel manda, y conviene empezar por lo más espaciado e ir ajustando.

Tipo de pielFrecuencia orientativaMétodo recomendadoA tener en cuenta
Grasa2 veces por semanaQuímica con BHA (ácido salicílico) o física de grano finoAyuda a mantener los poros despejados; evita frotar con fuerza aunque la piel lo aguante
Seca1 vez por semanaQuímica suave con AHA o enzimáticaHidrata bien después; si notas tirantez, espacia todavía más
Mixta1 a 2 veces por semanaQuímica suave en todo el rostro; insistir con cuidado en la zona TAdapta según la zona: la T pide algo más, las mejillas menos
SensibleCada 10-15 días o menosEnzimática o química muy suaveHaz prueba de tolerancia antes; suspende si aparecen rojeces o escozor
Normal1 a 2 veces por semanaFísica de grano fino, química suave o enzimáticaEs la más flexible; observa y ajusta según la época del año

Cómo exfoliar bien, paso a paso

Tan importante como cada cuánto es el cómo. Un buen gesto multiplica los beneficios y reduce el riesgo de irritar la piel.

Un buen truco: exfolia por la noche. Así tu piel se renueva mientras descansas y a la mañana siguiente solo tienes que centrarte en hidratar y proteger.

Señales de que te estás pasando

Cuando exfolias más de la cuenta, la piel te avisa. Aprende a leer estas señales y baja la frecuencia en cuanto aparezcan:

Si notas alguna: deja de exfoliar unos días, céntrate en hidratar y calmar, y cuando vuelvas, hazlo con menos frecuencia y un método más suave.

Exfoliar el cuerpo es otra historia

La piel del cuerpo suele ser más resistente que la del rostro, así que admite exfoliantes algo más contundentes y, en algunas zonas, algo más de frecuencia. Piensa en codos, rodillas o talones, donde la piel tiende a engrosarse.

Aun así, la lógica es la misma: no frotar con agresividad, hidratar bien después y no convertirlo en un ritual diario. Un exfoliante corporal una o dos veces por semana deja la piel suave sin castigarla, y prepara mejor la absorción de tu crema o aceite corporal.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto hay que exfoliar la piel de la cara?

Para la mayoría de las pieles, entre una y dos veces por semana suele ser suficiente. Las pieles grasas o mixtas pueden tolerar la parte alta de ese rango, mientras que las sensibles o muy secas se benefician de menos frecuencia. Observa cómo responde tu piel y ajusta poco a poco.

¿Qué es mejor, la exfoliación física o la química?

No hay una mejor en absoluto: depende de tu piel y de tu objetivo. La exfoliación física retira las células muertas por fricción con partículas; la química las disuelve con ácidos como los AHA o los BHA. Las pieles sensibles suelen llevar mejor una exfoliación química suave o una enzimática, mientras que la física puede resultar demasiado abrasiva si se usa con fuerza.

¿Se puede exfoliar la piel todos los días?

No es recomendable. Exfoliar a diario puede debilitar la barrera cutánea y provocar sequedad, tirantez, rojeces o más brillo por rebote. La exfoliación retira células muertas, pero la piel también necesita tiempo para renovarse. Salvo indicación de un profesional, es mejor espaciarla.

¿Necesito protección solar después de exfoliar?

Sí. Tras exfoliar, la piel queda más receptiva y expuesta, sobre todo si usas exfoliación química con ácidos. Aplica cada mañana un protector solar con protección UVA y UVB para cuidarla mientras se renueva.

Exfoliar bien no va de hacerlo más veces, sino de hacerlo con cabeza: el método adecuado para tu piel, la frecuencia justa y un buen cuidado después. Con constancia y sin excesos, notarás una piel más suave, luminosa y preparada para aprovechar el resto de tu rutina.

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